Que sensación fatal de sentirme un completo incompleto. Como si mi tiempo se empezara a extinguir con más prisa que cuando todo comienza. Como si mi rueda girara más a prisa y ya dejo de saber cuándo y dónde debo saltar. Aún nada me llena. ¿No les ha sucedido? Sobre todo en las noches, con la mirada clavada en el techo; perdida y llena de tantos colgandejos, dudas y miedos…