De veras que muchas veces todo parece como un cándido universo de pequeñas maravillas minúsculas: colorido, artificiosamente sorprendente, maravillable y lleno de ese aire especial que enajena el mejor lado del pecho; el izquierdo. Por eso no deja de sorprenderme un par de palabras simples, amenas, honestas; venidas espontáneamente de cualquier lado, dejando esa idea insospechada que hace creer que no se está tan solo.
Me gusta cuando algo tonto me sorprende, me hace sentir menos idiota...