Pues bien. Para algunos citadinos de poca monta, cosmopolita, resulta de lo más tedioso, de lo más jarto y hasta de lo más absurdo y ramplón, contemplar tan siquiera, la idea de poder encontrar algo de sano esparcimiento y diversión en el populacho deporte de los niveles 1 y 2 del Sisben: el tejo. Uno de esos juegos coloquiales y autóctonos de nuestra amada y querendona clase popular santandereana. Pues bien, insisto. Resulta que cuando son pocas las posibilidades de diversión, y nulas las alternativas deportivas, este deporte, si se le puede considerar así, y si me lo permiten las máximas élites recreativas del país, se convierte hasta en lo panacea de los cantares de las justas griegas. Porque si ellos vivieran y reinaran actualmente, de seguro, se jactarían de lanzar este pesado objeto platillezco, con tanta gracia y coraje como lo hacen, o hacemos, todos por estas frías tierras.

De seguro no restarían un solo mérito al tejo que se esfuerza en el aire por conservar estabilidad, dirección, magnitud y sentido, parar lograr terminar en el catre arcilloso; a unos ocho metros de distancia del punto inicial. Hasta es lo más seguro, conociendo algunos antecedentes de estos ilustres próceres de la historia olímpica, que se le honraría al noble caballero que lograra una ‘mecha’ o un ‘bozín’ con lo más preciado: una botella de cerveza águila, adornada de una lucida guirnalda de rama de olivo.

Y como yo ya empecé a hacer parte de ésta sociedad, no tan secreta, no tan selecta, de practicantes empedernidos de semejante actividad; que involucra algo de sencillez, descomplicidad, amor a la madre tierra, al sancocho de gallina campesina y a las notas orondas de una música que sale del alma, el paisaje, el frío, y el sentir de la gente que no se lo ha olvidado nunca sentir; a pesar de no tener nada, o de no conocer toda la extensión de sus propiedades. De modo que sigo aquí, con algo de entusiasmo, con gente noble, y con esas ganas de estallar una mecha; que me rebote en sana risa: de las bonitas y de las bobas. Es decir; habrá que emprender viaje este fin de semana a un vecino municipio, que retó al‘Dream team’ de tejo al que ahora yo pertenezco, y eso por que soy el jefe de todos; algo así como que estoy ahí de pura y física bacanería, porque juega más un gato chiquito con una pelota, que yo con ese tejo; a duras penas llega, y eso porque es tipo niña.

Estado: con dos tragos de Guarapo de caña
Lugar: Cancha de una vereda
Temperatura: Apenas pa´ el cotejo
Febrero 20 de 2006, 12:30 pm

PD: ¡ por lo menos me viste hacer dos bozines, en una sola partida !