Con todo respeto, existe personas ilustres quienes afirman con fresca descomplicidad que las cosas no son del dueño, sino de quien en últimas las usa; y muy a lo mejor y en el fondo pueden tener toda la razón. Por consiguiente yo también me atrevo hoy día a suponer entonces que, quizá, las cosas realmente no son como se llaman sino como uno mismo se le antoja nombrarlas. Y lo menciono porque desde hace algún tiempo, años para precisar, sin ser totalmente consciente de que lo hacía, le he dado otro nombre a las cosas, personas, animales y una que otra planta boba.

Es así como recuerdo que esa juguetona perra labradora que apareció de la nada, hace mucho tiempo, en mi casa, dejó de llamarse perra, para convertirse en la ‘Zabrina’ de todos mis afectos. Que la simpática planta que recibí como regalo un buen día, perteneciente a no sé qué género, dejó de llamarse planta para convertirse en la ‘Juanita’ de mis ánimos. Que mi ficticia personalidad dejó de ser etérea una tarde de libido para convertirse en ‘Andrés Felipe Noguera’. Que mis letras clandestinas se personificaron en un tal ‘Azafrán’. Que un fulano de ‘Zeeth’ ahora me inspira las ideas y las frases.

Pero últimamente ésta manía se ha intensificado mucho más y como manía que se respete se lleva hasta la tumba, pues aquí sigue la cosa. Luego de haber comprado una memoria de almacenamiento masivo USB, se me ocurrió que ésta lucía tan bien, por color y forma sexy, como para llamarse mi pequeña ‘Mariana’. Que un juguete, recientemente adquirido, que entretuviera mis días de ocio y cine casero, lucía tan plateado como para llamarse el tímido ‘Jusephe’. Que una tonta cámara digital que congela en la memoria del tiempo lo que yo veo y río, debía llamarse ‘Camila’. Que un PC portátil, también plateado, que fijación con ese color, pero es que me parece de lo más progresista, debía llamarse el pequeño ‘Camilo’, para darle un hermano mayor a la cámara. Pero lo que más me encanta es que un nuevo miembro de esa gran comarca de nombres significativos entra a imponer su nombre.

Por eso este es uno de los bautizos más significativos y simbólicos que he hecho con las absurdas y triviales cosas materiales que me acompañan la distracción por estos ratos. Se trata, nada más ni nada menos, que de la sensual y veloz ‘ Julieta’. Una tonta y colorida motocicleta que ahora me acompaña los pasos. De modo que con todo el gusto del mundo otro nombre más que entra en mi lista de nombres innecesarios y bobalicones. Me queda la duda y las ganas de dicha, por conocer algunos de los nombres más simples que muchos de ustedes, quizá, como yo, le dan a las cosas que ya tienen un nombre que les pega mejor.

Abril 8 de 2006
Temperatura: Media, de nuevo
Signo: Aries, Aires, ires, es.
Animo: Medio aburrido, no sé por qué

PD: debo guardar un nombre lindo para mi futura y próxima nenita